Apoyo de la UE a las regiones carboníferas

03-10-2019

La UE se ha comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % antes de 2030 y en al menos un 80 % para 2050. Esto requerirá una transición de la dependencia de los combustibles fósiles a las fuentes de energía renovables y, en particular, una reducción de la producción de electricidad a partir del carbón. Si bien la producción y el consumo de carbón en la UE han ido disminuyendo de manera constante, el carbón sigue aportando aproximadamente una cuarta parte de la producción de electricidad de la UE. Se extrae carbón en 12 Estados miembros y las centrales eléctricas de carbón operan en 21 Estados miembros. El sector europeo del carbón emplea a 238 000 personas en actividades directamente asociadas, como las minas y las centrales eléctricas de carbón. Se calcula que en 2030 podrían desaparecer 160 000 puestos de trabajo. Se prevén nuevas pérdidas de puestos de trabajo en las actividades indirectas a lo largo de la cadena de valor, por ejemplo generación de electricidad, suministro de equipos, servicios, investigación y desarrollo. Es probable que los efectos de la eliminación progresiva del carbón también se dejen sentir en los sectores del hierro y el acero, la fabricación de equipos de minería y las terminales de carbón. La transición hacia una economía hipocarbónica requerirá, por tanto, cambios estructurales en las regiones productoras de carbón. Las soluciones propuestas incluyen ayudar a los trabajadores a reciclar y apoyar su búsqueda de nuevos empleos, promover la diversificación de las economías locales, modernizar los sistemas de energía y de generación de electricidad, desarrollar el sector de las energías renovables y rehabilitar las tierras mineras, por ejemplo transformando antiguas minas para uso de energías renovables o creando centros de patrimonio industrial. La UE ofrece una variedad de financiación que puede utilizarse para mitigar las consecuencias socioeconómicas para las regiones del carboníferas. Los programas de energía y adaptación al clima, junto con las oportunidades de financiación de la investigación y la política de cohesión, ofrecen apoyo financiero, mientras que también se dispone de asistencia técnica adicional. La Plataforma de la Comisión Europea para las Cuencas Mineras en Transición ayuda a las regiones a preparar y llevar a cabo actividades de transición. Dado que la UE está negociando actualmente su marco presupuestario para después de 2020, el Parlamento Europeo y el Comité Europeo de las Regiones piden medidas específicas y fuentes de financiación a medida para ofrecer apoyo para facilitar la transición en las regiones carboníferas. La presidenta electa de la Comisión ha anunciado la creación de un fondo de transición justa como parte del Pacto Verde Europeo, y cabe esperar que se presenten nuevas propuestas legislativas en una fase temprana de su mandato.

La UE se ha comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % antes de 2030 y en al menos un 80 % para 2050. Esto requerirá una transición de la dependencia de los combustibles fósiles a las fuentes de energía renovables y, en particular, una reducción de la producción de electricidad a partir del carbón. Si bien la producción y el consumo de carbón en la UE han ido disminuyendo de manera constante, el carbón sigue aportando aproximadamente una cuarta parte de la producción de electricidad de la UE. Se extrae carbón en 12 Estados miembros y las centrales eléctricas de carbón operan en 21 Estados miembros. El sector europeo del carbón emplea a 238 000 personas en actividades directamente asociadas, como las minas y las centrales eléctricas de carbón. Se calcula que en 2030 podrían desaparecer 160 000 puestos de trabajo. Se prevén nuevas pérdidas de puestos de trabajo en las actividades indirectas a lo largo de la cadena de valor, por ejemplo generación de electricidad, suministro de equipos, servicios, investigación y desarrollo. Es probable que los efectos de la eliminación progresiva del carbón también se dejen sentir en los sectores del hierro y el acero, la fabricación de equipos de minería y las terminales de carbón. La transición hacia una economía hipocarbónica requerirá, por tanto, cambios estructurales en las regiones productoras de carbón. Las soluciones propuestas incluyen ayudar a los trabajadores a reciclar y apoyar su búsqueda de nuevos empleos, promover la diversificación de las economías locales, modernizar los sistemas de energía y de generación de electricidad, desarrollar el sector de las energías renovables y rehabilitar las tierras mineras, por ejemplo transformando antiguas minas para uso de energías renovables o creando centros de patrimonio industrial. La UE ofrece una variedad de financiación que puede utilizarse para mitigar las consecuencias socioeconómicas para las regiones del carboníferas. Los programas de energía y adaptación al clima, junto con las oportunidades de financiación de la investigación y la política de cohesión, ofrecen apoyo financiero, mientras que también se dispone de asistencia técnica adicional. La Plataforma de la Comisión Europea para las Cuencas Mineras en Transición ayuda a las regiones a preparar y llevar a cabo actividades de transición. Dado que la UE está negociando actualmente su marco presupuestario para después de 2020, el Parlamento Europeo y el Comité Europeo de las Regiones piden medidas específicas y fuentes de financiación a medida para ofrecer apoyo para facilitar la transición en las regiones carboníferas. La presidenta electa de la Comisión ha anunciado la creación de un fondo de transición justa como parte del Pacto Verde Europeo, y cabe esperar que se presenten nuevas propuestas legislativas en una fase temprana de su mandato.